Te escribo, porque últimamente no estamos coordinando nuestros sueños, y hablo de sueños de esos que se duermen ocho horas diarias como mínimo, no del sueño de la casa propia ni del auto cero kilómetros.
Cuando yo trabajo, tú te mueves todo el tiempo, pero eso es agradable, sentir que estás bien, fuerte y sano. Cuando yo camino, tú me pateas y me haces pensar que estás más cansado que yo, aunque la que maneja el remolque soy yo. Cuando yo cocino, te haces una bolita y me haces poner bien dura la pancita.
Peroooooo... Pe - Ro... cuando yo duermo, tú me bailas dos zambas, 4 tangos (con pataditas al aire y todo), y 5 huaynos cuando me pongo de lado. Y ahí te aseguro que la mamá sufre mucho, porque lo que más ama tu mami después de tu papi, de ti y de comer... es.. es.. es dormirrrrrrrr. Pero cuando la mamá no puede dormir, su adorable sonrisa y ese encanto especial para decir sarcasmos se va a evaporando.
Ya me han advertido que cuando nazcas tampoco voy a poder dormir, porque seguramente tampoco habrá compatibilidad de horarios, porque cuando tú quieras tomar leche, yo voy a querer dormir, cuando tú quieras que te cambien tu pañalito sucio, yo voy a querer dormir, cuando a ti te moleste la etiqueta de tu pijama y te pongas a llorar (y yo sin saber por qué).. adivina!! también voy a querer dormir!!.
Así que Joaquincito lindo, descansemos de noche por favor!! necesitamos tomar fuerzas para que cuando nazcas, tengas la suficiente fuerza para llorar hasta despertar a los papás, y para yo tener algo de sueño acumulado para pasarme algunas madrugadas tratando de descifrar tus llantos.
Así que considera esta amable petición de tregua que te pido con todo el amor que te tengo.
Te quiere mucho..
Tu madre con sueñito!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario