
Cuando nos enteramos que llegabas a nuestras vidas, sentí mucho miedo, temor a no saber qué pasaría, pánico a encontrarme en medio de nada y con la responsabilidad más grande de toda mi vida: Tener un hijo.
Antes de ti, todo era relativamente cierto en mi presente, y creía que en mi futuro también. Me veía, y estaba estudiando, trabajando, ayudando a mis padres, y disfrutando un poco de las generosidades que la vida me daba, o que yo misma había propiciado.
Recuerdo que me veía con 30 años y regresando a vivir a Chincha, la verdad que pensaba que sola podía irme a la China si quería, creo que no había imaginado el supuesto de que algún suceso tan lindo e inesperado como éste ocurriera.
En algún momento pensé que estaba flotando, que mi suelo no estaba, miraba hacía abajo y sólo veía nubes de incertindumbre. Sin embargo, han pasado 5 meses masomenos desde eso, y ahora miro mi suelo, y lo primero q veo es a ti en mi guatita, te veo a ti Mi Cielo!! Ahora tú eres mi cielo y mi suelo.
Todas esas ideas de irme a vivir a Chincha a los 30... entran a un nuevo proceso de replanteamiento y evaluación, ya no soy una sola personita, ahora somos 3.

